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El leonés adosado

EL CENTENARIO de El dialecto leonés de don Ramón Menénez Pidal ha traído a colación la decadencia generalizada en el Viejo Reino y el vigor aislado -Asturias y Miranda Do Douro- de una lengua que, con el aragonés y el castellano, es embrión del español. La filología se ha estrujado el seso en busca de las isoglosas -esas líneas imaginarias que dibujan en el mapa el territorio de un fenómeno lingüístico- mientras el público local avivaba el oído en busca de pistas para discernir el futuro de los millares de vocablos agavillados en una monumental obra por la bretona Janick Le Men.

Como dijo el académico José Antonio Pascual, citando cartas de Pidal con sus corresponsales, «falta aquí una lengua que reivindicar y sobran los usos propios que enaltecer». El espinoso asunto de la normalización lingüística del leonés en el siglo XXI, fuera de Asturias y Miranda do Douro, fue zanjado por el salmantino Julio Borrego. Ni poder ni solidaridad, las dos condiciones que pueden aupar una lengua, se dan cita en torno a los exiguos restos de leonés, esmirriado y engañizado al igual que el mundo rural. Al poder no le sirve, no ha habido hablantes de prestigio salvo poetas, gente del pueblo, como la siempre recordada Eva González Quevedo, de Palacios del Sil. Y la solidaridad entre los hablantes no es viable, debido a la rica variedad de hablas por comarcas.

¿Qué queda del leonés? Cuestión clave antes de lanzarse a reiventarlo. No sirven ejercicios de prestidigitación académica para reiventar una lengua sin sus normas. Hace falta recuperar el saludo a la antigua usanza, cuando decir sólo buenos días era señal de enfado; falta hace más concejo y ayuda mutua. Sin faenas y cosas a las que designar, en las que mediar y sembrar sabiduría los dichos decideros fenecen, mientras las cigarras cantan los milagros del asfalto en chalés adosados. El homenaje a la obra Pidal ha demostrado el creciente interés por el leonés -quedan 50.000 hablantes según Wikipedia- y confirma la necesidad de conservar lo que queda salvando la cultura tradicional.

 

 

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