LEÓN.— Uno de los principales argumentos que esgrimen los defensores del leonés como lengua es el reconocimiento que la Unesco, organización de las Naciones Unidas, le otorga. Así mismo, el leonés está en «serio peligro» de extinción. Así aparece en el 'Libro rojo sobre las lenguas minorizadas' de la Unesco, que recoge un listado del total de lenguas maternas que se encuentran a punto de desaparecer y en la que el leonés se suma a las otras 3.000 lenguas «seriamente amenazadas». Dicha institución ha calificado como habla seriamente dañada («seriously endangered») al leonés y la ha catalogado en la tipología de lengua con rápido declive («very fast decline»).
Otras de las referencias que la UNESCO ofrece del leonés en su listado de lenguas que corren riesgo de desaparecer es, por ejemplo, su variante en Portugal denominada mirandés. En cuanto a la localización geográfica, la organización internacional centra el uso del leonés en la «histórica» provincia de León y señala su proceso de extensión a la esquina noroeste de Portugal.
Donde sí es alarmante la declaración de la Unesco es en la calificación de la lengua como «seriamente en peligro» dado el escaso número de hablantes que utilizan el leonés aunque no aportan datos concretos del total de hablantes en España. Sin embargo, en Portugal cuantifican en 10.000 los habitantes que emplean habitualmente el leonés.
La pretensión de los jóvenes leonesistas se potencia precisamente con este antecedente en el país vecino. En Miranda do Douro, el mirandés, que la organización juvenil de UPL, Conceyu Xoven, define como una variante del leonés, es considerado una lengua cooficial junto con el portugués. Tal convivencia idiomática permite que los rótulos y los indicadores oficiales sean bilingües, que se editen libros en este habla y que sea un estudio contenido en los planes académicos de las escuelas. Un objetivo al que pretenden los defensores del leonés en la provincia aunque su alcance se prevé todavía a muy largo plazo.